Romántico

A un muchacho, le dijo una vez su novia, a modo de advertencia, que debía poner más romanticismo en la relación, hacer cosas verdaderamente románticas, si de verdad quería que su historia perdurase siempre. Con el tiempo –no hubo más remedio–, ella comenzó a salir con un chico que le regalaba flores todas las semanas. La llevaba a sitios bonitos por sorpresa, organizaba viajes a París y a otras ciudades del amor, y ella por fin estuvo feliz por tener un novio como los de las películas, y no como el anterior, que, cuando le dijo que fuera más romántico, se suicidó.

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